domingo, 8 de abril de 2012

y...

Entonces me acosté, me acosté pensando en lo que fuere
Tuve la breve idea de seguir y en el camino me acosté,
Entonces comenzó el sueño
Ese sueño que lo hacemos entre dormidos y despierto
El sueño del que nos aferramos a la eternidad
El viento suave recorría mi cuerpo
El sol casi oculto me hacía saber que estaba pronto a retirarme de este lugar y despertar
Pero mi sueño era más fuerte, mis ganas de seguir soñando mucho mas.
Sentí, escuche que alguien me llamaba, en ese instante me levante excitado
Pero no hubo nadie solo una mujer que de lejos me miraba
Seguí durmiendo, no, durmiendo no, soñando.

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